lunes, 15 de octubre de 2012

POR UN PACTO SOCIAL DE ARMONÍA




POR UN PACTO SOCIAL DE ARMONÍA

La gran herencia de la cultura patriarcal es consumada día tras día en nuestras sociedades a lo largo de la Aldea Global. El ataque, es la herramienta de poder y de defensa que se monopoliza para someter, provocar e imponerse sobre los demás, también se utiliza para demostrar que se tiene la razón o que se es inocente.

Prevalece en nuestro tiempo la visión guerrerista de atacar como una “necesidad natural” que justifica cualquier acción en aras de enajenar, esclavizar, competir, ganar, culpar o por supervivencia. Estas son muestras fidedignas del mundo bárbaro que predomina hasta nuestros días. La lógica prevaleciente de “estar a favor o en contra”, de ser camarada o enemigo, es la dicotomía que encierra toda clase de acción fundada en el ataque.

El ataque es una negación de la unidad indivisible donde todos somos UNO, donde no existe separación posible más que como manifestación de la mente demente que separa, clasifica y juzga.

Sanar desde las raíces este comportamiento heredado e infundado por los mecanismos de control y dominación existentes es cuestión de un profundo acto de rendición y valentía, de entrega absoluta al discernimiento sin juicios, sin miedo, sin culpa y sin la arraigada creencia en el pecado que provoca la reafirmación del ataque disfrazado de castigo como forma de corrección.

Ahora se requiere sostener una expresión de vacío total donde nuestras acciones estén libres de condicionamientos y obedezcan a un pensamiento propio, renovado desde la impecabilidad de nuestro espíritu, y que sea capaz de transformar la realidad con amor, donde la ofensa se reconozca como parte de ese siniestro sistema fabricado por el ego. Y desde este otro lugar de armonía asumir los cambios con determinación y en paz.

Defender sin atacar es la nueva reEvolución que debemos asumir con valor, con las armas sin usarlas, sin escudos, ni piedras, ni trincheras, ni disparos, sin herir o lastimar a nadie. Se trata de alcanzar la justicia verdadera, la que libera y alcanza la concordia entre las gentes y los pueblos, esa tan anhelada victoria de nuestros ideales de otro mundo posible sin agredir, sin matar.  Ese es el ideal de nuestro actual pacifismo  activo y revolucionario por la justicia y la verdadera democracia.

La falsa justicia en cambio, se nutre de la persecución y la tortura, de la implementación de medidas cada vez más represivas y sofisticadas, de la provocación y la maledicencia que espera se cumpla la Ley del Talión, que los oprimidos respondan primero con piedras y luego con guerrillas, para así justificar la confrontación y se aplique al pie de la letra la doctrina del Shock tan apetecida por las clases dominantes.

Doctrina del Shock

Naomi Klein plantea la tesis que “las crisis –económicas, sociales o políticas- y las catástrofes ambientales son usadas para introducir unas reformas neoliberales que han llevado a la demolición del Estado benefactor”. El extremista del libre mercado Milton Friedman, premio nobel de economía, desde los tiempos de la guerra fría propuso: la demolición de la intervención estatal en la sociedad y en la economía, asegurando desde entonces que las crisis pueden usarse para una terapia de Shock a favor del libre mercado.

Así se ejecutó con éxito por medio de políticas económicas aplicadas en nuestros países latinoamericanos que fueron utilizados como laboratorios, donde enriquecieron a las grandes corporaciones de la aldea global y con la venia de Washington se institucionalizó el terrorismo de Estado en Chile, Argentina, Brasil y Paraguay, tiempos en que se consolidó y extendió la red intelectual hilvanada por Friedman.

Dicha doctrina se nutre de innumerables aliados del mundo de los negocios, del capitalismo democrático y el fundamentalismo del libre mercado hasta llegar al consenso de Washington y su corolario de programas de ajuste estructural.  Haciendo que las actividades productivas y servicios sociales gestionados por el estado sean sacrificados en nombre de la competitividad internacional y el empobrecimiento.

Como una gran avalancha el capitalismo con sus tentáculos insaciables se extendió por el mundo demoliendo la presencia estatal en la economía, orquestando las crisis financieras de los años noventa en Asia hasta llegar a la guerra al terror, y luego a la utilización de  los desastres naturales para clavar las garras de su expansionismo delirante y convertir los pueblos arrasados en laboratorios de privatización y clubes vacacionales para las elites indolentes.

 
La doctrina del Shock -como le ha llamado Naomi Klein al programa de ingeniería social y económica del “capitalismo del desastre”- busca limitar la soberanía popular y privar a los gobiernos de ejercer su autonomía por medio de diversas técnicas de sometimiento en la globalización que tienen que ver con una sistemática producción de intranquilidad.

El uso de la violencia y la provocación de parte del gobierno costarricense en las más recientes manifestaciones y desalojos a lo largo y ancho de nuestro país, es tan solo una pieza de esa agenda del Shock implementada por las últimas administraciones, cuya corrupción galopante y desmantelamiento de las instituciones del Estado, más el desbaratamiento del tejido social, la promoción de la inseguridad y la pobreza son parte del adoctrinamiento que tiene como objetivo, que se haga costumbre adormilar y maniatar al pueblo por medio del caos, la crisis, el abandono y el Shock.  

Klein nos lo dice con estas palabras: 'A través del Shock, se fuerza a la gente a ser obediente', y mediante su documental nos muestra los orígenes de esta doctrina cuando en los años 40s un grupo de psiquiatras obtuvieron importantes hallazgos durante el tratamiento aplicado con electroshocks a los enfermos mentales y prisioneros como modo de doblegarlos, domesticarlos y reducirlos a una personalidad infantil, sumisa e indiferente, y hace una pertinente relación de estas medidas con las políticas de Shock neoliberal de las últimas décadas.


Ausencia de armonía

Los hechos violentos ocurridos esta semana contra este gobierno -el más corrupto desde que tengo memoria- nos retrata perfectamente, comulga cabalmente con los índices de violencia contra las mujeres, los alarmantes abusos al que son sometidos en sus propios hogares cientos de niños y niñas en nuestro país y al que han declarado como una Epidemia de Violencia Infantil (EVI). Este Estado de ausencia de armonía está legitimado por las entidades que nos muestran las estadísticas crecientes de los índices de suicidio, las sobrepobladas cárceles, la inminente construcción de una millonarísima Escuela de policía en Limón con financiamiento del gobierno más represor del mundo, por el permanente fanatismo agresor en los Estadios, por la violencia en las carreteras, por los groseros actos de corrupción arrolladores, por la creciente clase de milmillonarios que se hacen ricos con el erario público y los negocios bajo la mesa, por el progresivo tráfico de armas, de blancas y de drogas,  y la lista se hace interminable.

Ha quedado claramente demostrado que la violencia genera violencia. Nos continúan utilizando, el 9 de octubre, los estudiantes manifestados respondieron con piedras la presencia provocadora y el matonismo con que se entrenaron estos policías que fueron usados este día como carne de cañón ante las anticipadas “muestras de vandalismo” de unos radicales hijos de una Costa Rica invadida por la desesperanza y el miedo, estos actos parecieran haber sido estimulados desde la mano aciaga del mismo gobierno.

No cabe la menor duda que estos hechos son miedo disfrazado de golpe e insulto, miedo a perderlo todo, porque aún no todo está perdido. Miedo a seguir siendo explotados y marginados. El miedo se disfraza de violencia y eso nutre el sistema implantado desde las políticas neoliberales que vienen de los organismos financieros internacionales en contubernio con los empresarios indolentes de nuestra propia cuna, nos aplicaron una vez más la institucionalizada doctrina del Shock. Este día alimentamos el sistema opresor, le dimos de comer a la bestia su platillo favorito. Con la válvula de escape del sin sentido que es toda manifestación de violencia contra la humanidad se nutrió el sistema que nos acorrala.

Hoy nos dividen entre buenos y malos, nos hacen enemigos entre iguales, porque no olvidemos que somos de los mismos. Ni buenos ni malos, víctimas todos de una práctica corrupta que cada día atenta contra su pueblo. En este día certificamos la ausencia de armonía en nuestro país, y no falta quienes todavía defienden el ataque como medio de defensa y de liberación de la opresión cuando históricamente está demostrado que no es efectiva la receta del ojo por ojo... piedra por garrote contra los otros y otras que son reflejo de nosotros mismos.

¿Cuantas experiencias han demostrado lo contrario y a qué costo? ... todo esto mientras los verdaderos e infaustos artífices satisfechos se abrazaban por haber logrado su objetivo. Una vez más tienen asegurada su revancha, donde otra vez inocentes sufrirán las consecuencias, ¿acaso no es la historia de nuestra América Latina? ¿No lo acabamos de ver en España, en Chile? Ha ganado la violencia en favor de la violencia, y se ha justificado la venganza, el brazo "justiciero" que reclama la sangre de su pueblo contra su pueblo ¿acaso es historia nueva?.



Por un Estado de Armonía.

Con estos hechos recientes no han faltado quienes renieguen y vociferen contra los que creemos en la paz como camino de liberación de la opresión que se vive ante el desmantelamiento del Estado benefactor, aquel que pronto tendremos la oportunidad de  reconstruir entre todos y todas desde las bases de nuestra Nación.

“Falsos pacifistas” nos llaman como afrenta inútil ante nuestras desarmadas intenciones. Se comprende que desde esa visión trincada a la idea del ataque, se encuentre enemigos en cualquier lugar y se condene a los humanistas que pregonen la paz como solución a todas las injusticias que vivimos en nuestros días.

Lo cierto es que lejos de ser un acto cobarde la elección -fruto de profundo discernimiento- de defender sin atacar, es un acto de valentía. Es una acción que sugiere demostrar el progreso de la conciencia humana, colectiva, en la creciente revolución espiritual de nuestras vidas.

Elegir reEvolucionar la manera de enfrentar los retos y las luchas por medio de acciones pacíficas para crear otro mundo posible, es un acto de rebeldía total contra este Estado ausente de Armonía, que ha cultivado en nuestras sociedades la demencia y la fractura, el miedo que se disfraza de enojo y de impotencia, la intranquilidad, la parálisis y la guerra.

Recuperar la memoria matrística es un desafío para éstas y las futuras generaciones. Revelar la LUZ interior es un acto de autodescubrimiento que sin duda nos conducirá hacia un PACTO SOCIAL DE ARMONÍA, donde seremos capaces de reconocer lo que realmente somos, seres íntegros, no fraccionados ni incompletos, no vengadores ni atacantes, sino nuevos hombres y nuevas mujeres que saben integrarse al mundo con total libertad y amor por la vida y el planeta, desde el centro mismo de nuestro ser unificado. Con toda nuestra belleza y grandiosidad al descubierto seremos capaces de construir un MUNDO NUEVO.




Escrito por: Rodolfo Oreamuno Ramírez



Agradecimiento a Antony García Sánchez

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