jueves, 7 de enero de 2010

EL ÚLTIMO VALIENTE

• Rafael Ángel Rivera se quedó para cuidar la escuela

Rafael Ángel Rivera tiene 64 años de edad y 18 de vivir en Cinchona. Se niega a salir de ese lugar.
Si don Rafael Ángel Rivera Núñez quisiera ver un rostro humano tendría que verse al espejo porque ya no le quedan vecinos. Él es el único que sigue viviendo en Cinchona, en las montañas de Alajuela.

No tiene electricidad, cocina con gas, se abastece de comida cuando pasa algún ganadero pero aun así es feliz. En su soledad pasa los días enteros y en las noches reza para que no se venga otro meneón.

¿Por qué sigue viviendo ahí?, le preguntamos. “Bueno, es que tengo que cuidar la escuela, que no se roben nada”, contestó Rivera, de 64 años. Y es cierto, reside en una casita dentro del centro educativo.

“La verdad sí me da mucho miedo estar aquí pero es que no tengo dónde ir. Al menos aquí estoy tranquilo. Cuando ocupo comida tengo que salir hasta Cariblanco y caminar una hora o esperar que un ganadero haga algún viaje”, relató a DIARIO EXTRA.

“Siempre paso pensando que va a temblar, es un trauma que uno no logra sacarse”, recalcó el hombre, quien hace 18 años llegó a Cinchona.

“Es extraño saber que todo mundo se fue y queda uno solo aquí.

Ojalá que pronto se pueda empezar a construir la Nueva Cinchona en Cariblanco y ver de nuevo a los que fueron amigos y vecinos”, agregó.

Rivera asegura que recibe una ayuda del gobierno para pagar el alquiler de su casita.

“Si por mí fuera me quedo en Cinchona para siempre, pero cuando estén los nuevos hogares podría pasarme. Aquí estoy bien”, concluyó Rivera, feliz de la vida.

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