Mostrando entradas con la etiqueta Mercado de carbono. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mercado de carbono. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de octubre de 2011

Mercado de carbono, continuidad neoliberal

Nuevo siglo con viejas soluciones, perpetuando modelos equivocados

huella de carbono - gobierno de Chile
huella de carbono - gobierno de Chile
Discursos nuevos sin cambio de fondo, palabras vacías frente a la degradación ambiental que se acelera y se acerca un punto donde no hay retorno.

La degradación ambiental se mueve mucho mas rápido que cualquier cabildeo o proceso legislativo de perfil ecologista o vocación progresista. Los cambios ambientales aparecen más rápido de lo esperado y las necesidades de la humanidad crecen inexorablemente, mientras que el poder, voluntad y calidad humana de la asociación entre megacorporativos y gobiernos esta muy por debajo de las expectativas de las sociedades contemporáneas. Frente a la emergencia planetaria, solo hay palabras nuevas que en el fondo significan lo mismo.

Pensando igual

El mercado de carbono es visto como el mejor sistema contra la degradación atmosférica; gobiernos, megacorporativos e incluso algunos grupos ambientalistas así lo creen. Este sistema diseñado para reducir el nivel de la emisión de los gases de efecto invernadero se fundamenta en incentivos para que las empresas, en el mejor de los casos, limiten sus niveles de emisión de gases a la atmósfera o simplemente los negocien.

Ya desde el proyecto del año 1997 conocido como Protocolo de Kyoto (PK) se establecieron las bases para formar mercados con cuotas definidas para la emisión de carbono. En la Unión Europa (UE) ya opera este mercado de emisiones de carbono, el Sistema de comercio de derechos de emisión (EU ETS), mientras en Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.), aún se trabaja en las cámaras por la aprobación de la ley Waxman-Markey.

Sin embargo, este mercado de carbono, se diseña desde la ideología neoliberal, por lo que hay que señalar, que la presente crisis económica mundial y las crecientes voces en distintas latitudes del planeta que invocan el fin del capitalismo, deberían ser suficientes para impulsar la reevaluación de dicho mecanismo. Además este es sólo el principal error, dentro de diversas inconsistencias reconocidas en el diseño del mercado de carbono.

Habrá que considerar también que esto se pensó en una situación ambiental que hoy, 12 años después, ya no es la misma. Sin embargo esta propuesta es en sí, la proyección del mismo modelo de pensamiento insostenible y finito, que ha llevado hasta la presente contingencia planetaria. Una transformación que implica pérdidas de capital y una disminución en la rentabilidad de los “negocios”, simplemente no se considera por el círculo plutocrático del planeta.

Cambio de fondo

Mientras el transporte y el sistema de producción, se base en la combustión como medio para obtener la energía fundamental para su operación, no habrá un cambio. La educación disminuye y las predicciones demográficas aumentan, hecho que implica una mayor demanda de producción y transporte.

El crecimiento demográfico sin control es un antiguo problema de la humanidad. La fórmula es sencilla, a menor educación mayor crecimiento demográfico. De este modo no sólo la insuficiencia alimentaria es el problema, a ésta dentro de un mundo que continuamente se desarrolla, se suma la insuficiencia energética. Así, resulta gravísimo e inviable pretender abastecer esta futura demanda energética por medio de la combustión de petróleo y biomasa.

Si los estratos superiores de la sociedad insisten en difundir la equivocada idea de que se pueden cubrir las necesidades y satisfactores humanos, a través del hiperconsumismo, tampoco se podrá pensar en alcanzar la condición para una verdadera evolución humana. Inmerso y dependiente en la sociedad consumista, el individuo pierde toda oportunidad de existir y convivir naturalmente, de este modo también pierde la posibilidad de realizarse buscando la superación.

Gran absurdo

El gran absurdo esta en que la mayoría de los países emergentes enfocan su esfuerzo en instaurar en sus respectivos estados, el modelo socio-económico caduco de los Estados Unidos de Norteamérica.

Si bien la hegemonía cultural exportada de manera sublime o francamente impuesta por ese país y que se resume en el "sueño americano" , resulto en el tiempo de su concepción algo plausible y funcional al grado de forjar a la nación más poderosa, también es cierto que tras más de dos siglos de existencia aplicada, el sueño americano tiene un lado muy obscuro de funestos resultados conocidos y padecidos por el mundo entero.

"El sueño americano es algo hermoso, una idea de las más grandes de la historia y sobre la que han crecido los EE.UU., pero la realidad y las repercusiones de este sueño es que la mayoría de los que lo intentan no logran el éxito", según James Frey, escritor norteamericano.

De este modo, materializar el “sueño americano”, significa expandir el problema. La errónea disposición cultural por adquirir ciertos bienes y servicios, desechables y que implican un alto costo ecológico, de manera desmedida implica coloquialmente hablando, caminar hacia un desfiladero.

Frugalidad

La frugalidad aplicada como el centro de una filosofía de vida, implica en sí misma gran parte de la solución al problema de insuficiencia. Adquirir productos con una huella ecológica reducida, abandonar hábitos lujosos totalmente prescindibles, evitar gratificaciones instantáneas, promover alternativas libres para la adquisición de bienes y servicios más allá de las grandes marcas reconocidas como proveedoras de un falso y superfluo estatus social, procurar la eficacia económica, desterrar al consumismo y reducir al máximo los residuos.

Restablecer la dimensión humana de los satisfactores así como revisar la prioridad social partiendo desde la necesidad del individuo y de igual modo promover el desarrollo económico y material en función de las necesidades interiores y reales del individuo y no a la inversa, es también otro de los grandes paradigmas del sistema de producción por reinstaurar.

Nuevas energías

Finalmente, tras citar ciertas medidas necesarias, hay que decir que disminuir la demanda energética no es toda la solución, es inevitable andar el camino del desarrollo de nuevas tecnologías que permitan a su vez estructurar un nuevo sistema de producción, que pueda darle a las palabras un nuevo significado, que en verdad signifiquen el cambio de dirección que la sociedad contemporánea demanda a los plutocratas del orbe. La educación es fundamental para desarrollar a las sociedades así como su capacidad para reinventarse y gestar ideas que representen un verdadero cambio de fondo, una verdadera evolución.

jueves, 6 de octubre de 2011

Vendiendo Aire: El Negocio psuedo ecologista del mercado del Carbono (REDD)

Publicado el 15 Noviembre, 2010 a las 1:32 am

Avanza uno de los más increíbles ataques a los bienes comunes del planeta y la humanidad: la privatización del aire. La principal herramienta para ello es un mecanismo llamado cínicamente REDD (reducción de emisiones por deforestación y/o degradación evitada de bosques), que está entre los puntos clave que promueve el gobierno mexicano en las negociaciones internacionales sobre el clima. La propuesta de REDD es que como la deforestación es un factor importante de la crisis climática, hay que compensar con dinero a quienes ya no lo hagan. Por ello se llama deforestación evitada: primero hay que deforestar para luego vender el dejar de hacerlo. Un típico escenario “ganar-ganar”, como dicen los empresarios y sus ONG amigas. Ganan los talamontes al deforestar y ganan por dejar de hacerlo. Quienes más se benefician son los que más bosque y selva hayan destruido. Y que podrán seguir haciéndolo, ya que REDD acepta que dejando apenas 10% del área original se cuente como deforestación evitada.
La actualización del programa original, REDD++, incluye pagos por acrecentar los inventarios de carbono y pagos por conservación y manejo sustentable del bosque. Además de deforestar, se establecen en su lugar monocultivos de árboles, otra fuente de lucro adicional, con fuertes impactos ambientales y sobre las comunidades.

REDD red Vendiendo Aire: El Negocio psuedo ecologista del mercado del Carbono (REDD)Lo más perverso de este mecanismo es lo que llaman conservación y manejo sustentable, porque apunta directamente a despojar a las comunidades indígenas y campesinas de sus derechos y territorios.
REDD propone que, como se paga, lo que se haga con el bosque y su capacidad de absorción de dióxido de carbono debe ser verificable, es decir, definido por agentes externos a las comunidades. Significa pagar caro a expertos para que les digan qué pueden o no hacer en sus propios bosques y territorios, y firmar voluntariamente (o engañados por instituciones gubernamentales y ONG que gestionan estos programas) la alienación de su manejo autónomo del territorio, para poder cobrar unos pesos por la supuesta capacidad de absorción de sus bosques. Esa capacidad la compran empresas altamente contaminantes y grandes emisores de gases con efecto de invernadero, para seguir contaminando con la justificación (no probada científicamente, pero muy lucrativa) de que en otra parte del mundo habrá un bosque que absorberá sus emisiones. Esto entra en un mercado secundario de créditos de carbono donde la misma empresa puede revender a otros por un precio mayor, recuperar toda su inversión y además ganar dinero extra. El mayor volumen monetario de los mercados de carbono es la especulación secundaria, es decir, la venta y reventa de, literalmente, puro aire.
Este tipo de mercantilización y especulación ya existía antes de REDD, con el pago y comercio de servicios ambientales. Con REDD, se trata de consolidar globalmente una nueva forma de derechos de propiedad. No la propiedad directa del bosque, sino la de derechos de emisión de éstos, para comerciarlos en un mercado muy especulativo.
Así, las empresas más criminales del planeta, además de devastar enormes zonas con sus actividades, calentar el planeta y maquillarse de verde comprando créditos de carbono, reclamarán la propiedad de facto de los bosques, porque aunque las comunidades sigan teniendo sus títulos de propiedad, no podrán tocarlos ni decidir nada sobre ellos.
Un ejemplo reciente: el 7 de septiembre, la Red Indígena Ambiental y Amigos de la Tierra Internacional denunciaron que el proyecto REDD más grande hasta el momento, 100 mil hectáreas en Rimba Raya, Borneo, es financiado por la Shell, Gazprom y la Fundación Clinton. En realidad no es financiación, sino inversión, ya que Shell y Gazprom seguirán lucrando con sus actividades contaminantes (que producen más calentamiento global) y ganarán millones de dólares vendiendo esos créditos de carbono en el mercado secundario. Reuters estimó que en ese proyecto se podrían captar más de 750 millones de dólares en 30 años.
Tom Goldtooth, de la Red Indígena Ambiental, declaró: Shell ya cometió genocidio del pueblo ogoni, en Nigeria, y ecocidio de la cuenca del Níger.

REDD solucion falsa Vendiendo Aire: El Negocio psuedo ecologista del mercado del Carbono (REDD)REDD hace posible que ésta y otras empresas sigan con la extracción de combustibles fósiles mientras continúan destruyendo el clima y a
los pueblos indígenas. La mayoría de los bosques del mundo están en territorios nativos. Los proyectos tipo REDD han resultado en despojos de tierras, violaciones de derechos humanos, amenazas a la sobrevivencia de nuestras culturas, militarización, engaños y servidumbre.
En México, los que promueven este lucrativo negocio de las trasnacionales junto al gobierno, antes gestionaban contratos de biopiratería, luego metieron a comunidades a la venta de servicios ambientales y ahora, consecuentes, promueven REDD++.
Por todo esto, la Vía Campesina, en su convocatoria a movilizarse frente a las negociaciones sobre el clima, de diciembre en Cancún, llama a denunciar y oponerse a REDD y a los mercados de carbono, una demanda que también expresó claramente la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático, en Cochabamba.

Silvia Ribeiro, La Jornada, México, 11 de septiembre.

Extraido de la Revista Grain (Octubre 2010, disponible Online en PDF)

Sobre REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación)

  • La idea básica detrás de REDD, Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación es sencilla: los países en desarrollo que están dispuestos y son capaces de reducir las emisiones derivadas de la deforestación deben ser compensados económicamente por ello. Sin embargo, según muchos Pueblos Indígenas, REDD es CO2lonialismo de los bosques, ya que permite a las industrias contaminadoras del Norte comprar permisos para contaminar o “créditos de carbono” con la promesa de no talar bosques y plantaciones en el Sur. El periódico The Australian llama a REDD una “estafa clásica del siglo XXI nacida de la industria mundial del cambio climático.
  • “Probablemente REDD incluirá los bosques en el mercado de carbono, lo cual plantea una cuestión fundamental de derechos de propiedad: REDD comercializa y privatiza el aire y los bosques. Los comerciantes de carbono exigen los derechos a la tierra o los derechos al carbono de los bosques. Los proyectos REDD también podrían generar ganancias para los madereros, los contaminadores y los destructores de los bosques.
  • También podría reducir los bosques a ser solamente un experimento sobre el secuestro de carbono. Los proyectos de tipo REDD ya existen en el mercado voluntario de carbono sin un marco que garantice los derechos indígenas a sus tierras y bosques, reformas sobre la tenencia de la tierra y la buena gobernanza.
  • Hay cientos de proyectos piloto tipo REDD en el mundo y muchos de ellos violan los derechos de los Pueblos Indígenas e incluyen la militarización, los desalojos, el fraude, las disputas, los conflictos, la corrupción, la coerción, la estafa, la delincuencia, las plantaciones y los contratos de 30 a 100 años, negocios con las compañías petroleras y otros criminales climáticos.
  • Además, la especulación económica con los créditos de carbono de REDD puede contribuir a la próxima crisis de la bolsa de valores y los Pueblos Indígenas podrían ser perjudicados si sus “beneficios” están sujetos a los precios volátiles de carbono. Por último, los Pueblos Indígenas podrían ser considerados responsables si los proyectos REDD fracasan debido a los desastres por causas ecológicas naturales o el cambio climático, como son las inundaciones, sequías, incendios forestales, tormentas y plagas.

Extraido de Servindi

Fuente: Metiendo ruido.